Cuentos para niños sobre la Justicia

La familia del bosque

Hace mucho tiempo, había un hermoso bosque que era gobernado por el rey Oso de Anteojos.

Todas las familias de animales lo respetaban y querían mucho porque era un rey sabio y justo.

Sin embargo, entre las familias no se llevaban bien y siempre discutían.

Si bien las discusiones se extendían por casi todos lados, esto no ocurría en la escuelita del bosque.

Allí los niños de todas las familias de animales eran amigos.

Ellos se divertían juntos y no se preocupaban por los problemas entre los adultos.

Pero, un día, las peleas entre sus padres se volvieron tan grandes que el Rey Oso de Anteojos tuvo que reunir a las familias para decirles que esto debía parar.

"Es necesario que haya paz en el bosque"

"y para eso tengo una gran idea".

Dijo el rey Oso.

"Mi rey, cuéntenos de qué se trata, por favor".

Intervino el señor Conejo.

El rey Oso de Anteojos miró con detenimiento a cada uno de los presentes y, con mucho suspenso, les comunicó su decisión:

"En el bosque solo vivirá... una familia".

Todos los animales se quedaron boquiabiertos.

El rey Oso no esperó que reaccionaran y continuó explicando su idea:

"Para elegir a los que se quedarán, ¡organizaré un concurso".

"Quienes me presenten la comida más rica serán los escogidos."

"Tienen hasta mañana al mediodía".

Al día siguiente, las familias de animales se reunieron nuevamente.

Padres e hijos llegaron con los alimentos más ricos que encontraron.

Los conejos trajeron manzanas dulces;

Las ardillas, fresas frescas;

Los zorros, piñas jugosas;

Los pájaros carpinteros, moras azules;

Los búhos, mangos grandes;

Y los venados, miel de abeja.

El rey Oso de Anteojos apareció y, antes de probar alguna de estas delicias, mandó a llamar a todos los adultos.

"Acompáñenme por aquí".

"Dejen lo que han traído y a sus hijos también".

Todos los padres siguieron al rey, mientras que los niños se quedaron preocupados porque no querían irse del bosque.

"¡Tenemos que hacer algo!"

Dijo la ardillita.

"Pero, ¿qué cosa?"

Preguntó el zorrito.

"El rey Oso dijo que solo una familia puede ganar".

Los animalitos no sabían qué hacer hasta que al buhito se le ocurrió un plan.

"Amigos, escúchenme, tengo una idea pero necesitamos trabajar todos juntos..."

Los pequeños prestaron atención al plan del Buhito y lo pusieron en marcha: el Conejito y la Ardillita se pusieron a lavar las moras y fresas, mientras que el Zorrito pelaba las piñas.

Por su parte, el Venadito rebanó los mangos y los juntó con las manzanas que el Buhito y el Pajarito Carpintero habían picado.

Ya tenían casi todo listo cuando de pronto, el rey Oso y los animales adultos regresaron para ver qué estaba pasando.

Grande fue su sorpresa cuando vieron que sus cachorros habían juntado todos los alimentos en una gran ensalada de frutas cubierta con miel.

"¡¿Qué han hecho?!"

Gritó el señor venado.

"¡Estamos perdidos!"

Se lamentó la señora Conejo.

Uno por uno los adultos se pusieron a llamarles la atención a sus hijos, pero el rey Oso de Anteojos alzó la voz y los interrumpió.

"¡Silencio! ¿No se dan cuenta de lo que ha pasado aquí?"

Preguntó con firmeza el rey Oso.

Nadie supo qué responder a lo que el Oso continuó.

"¡Todos han ganado!"

"Yo dije que una sola familia se quedaría en el bosque"

"y estos pequeños han conseguido unirse como una sola familia".

"Dense cuenta de que, cuando sumamos esfuerzos logramos mejores cosas, ¡como esta rica ensalada!"

"Así que aprendan y nunca olviden la gran lección que estos niños hoy les han enseñado: "

"Cuando se trabaja en equipo y se olvidan las diferencias, podemos ganar todos".

Al escuchar esto, todas las familias celebraron: los padres abrazaron a sus cachorros y después los adultos se felicitaron entre sí.

Las familias de animales prometieron dejar de lado sus riñas y peleas, y colaborar para que, de ahí en adelante, solo haya paz en el bosque.

Fin

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