Cuentos para niños de Inicial

{introducción}

H2

1- El Jirafa Resfriada

Una jirafa llamada Juana enfermo de resfriado y comenzó a estornudar y estornudar, y el problema con este resfriado era que Juana la jirafa tenía el cuello muy largo y su estornudo sonaba casi como una explosión y todos los animales de la selva escuchaban el ruido por lo que no podían dormir. Un elefante que vivía cerca no podía conciliar el sueño y replicada en voz muy alta vaya:

Elefante: no puedo dormir con ese ruido, algo debe estar pasando, será que nos están atacando los humanos, tendré que llamar a los demás animales.

Rápidamente, el elefante llamo a todos los animales que le ayudaban a defender la selva y así fue como con sus estruendosos ruidos vinieron el avestruz, el hipopótamo, el conejo, la rana y otros animales. Mientras del otro lado juana la jirafa seguía estornudando, cuando se acercaron las bestias se dieron cuenta de que no era ningún ataque, sino que era la pobre jirafa enferma.

Sorprendidos le dijeron: Juana qué te pasa, pensábamos que en medio de nuestra selva había una gran guerra y resulta que fuiste tú quien produjo todo este espanto.

Jirafa Juana: Lo siento, no puedo detener mis estornudos.

El elefante le dijo a los demás animales que buscaran el mono curandero que conocían muy bien las plantas y la rana le dijo seguramente el mono encontrará el remedio.

El mono llegó más rápido que nunca desplazándose por entre los árboles y con algunas hierbas y otras tantas posiciones hizo que la jirafa finalmente dejara de estornudar y pudiera darles a todos gracias,

Jirafa: Amigos, pensé que nunca podría volver a hablar sin estornudar, hace que no los he dejado dormir, pero me alegro de ver que estén tan preocupados por mí, esto a pesar de todo ha sido una gran noche

Así todos volvieron a sus espacios para dormir la jirafa estimada se quedó rendija a soñando seguramente con todo lo especial que había vivido.

2- La Ratita Presumida

Había una vez, una rata muy laboriosa y dedicada, cuya hija se pasaba todo el día sin hacer nada, sentada frente al espejo.“¡Qué bella soy!”repetía por el día, por las tardes y por las noches. Un día mamá rata encontró una moneda de oro mientras regresaba a casa. Al momento, la rata imaginó cuántas cosas podría comprar con aquella moneda de oro tan brillante, pero lo más importante para ella, era su propia hija, por lo que decidió regalársela sin dudarlo.

No compres nada inútil!, le advirtió la mamá a su hija cuando se disponía a marcharse. Al llegar al mercado, la ratita presumida compró una cinta de color rojo, le encantó como lucía de hermosa en su cabeza. Ahora seré más bella aún, pensaba la ratita. De regreso a casa, se topó con el señor gallo, quien le propuso trabajar en su granja, pero la ratita contestó rápidamente: Lo siento querido gallo, no me gusta levantarme temprano.

Más tarde, se encontró con un perro cazador, quien estaba necesitado de una buena compañera de caza. Lo siento querido perro, pero no me gusta correr y andar agitada, contestó la pequeña y se despidió con un hasta luego. Finalmente, salió al encuentro de la ratita un gato gordo de bigotes enormes.

Gato: Hola, ratita ¿Quieres trabajar conmigo? No tendrás que levantarte temprano ni correr, le dijo el gato acercándose lentamente.

La ratita, tan alegre, le preguntó a qué se dedicaba. A devorar holgazanas como tú! y se abalanzó sobre la ratita en un santiamén. La suerte es que el perro cazador se encontraba cerca y espantó al gato de un mordisco. Entonces, la ratita regresó a casa rápidamente a contarle a su mamá la importante lección que había aprendido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *